Three and One Flags * (2017)

  • 12 horas de la Bandera Estadounidence en la Embajada en La Habana
  • 1000 clips de la Bandera Estadounidence en el contexto cubano

 

Esta obra es el resultado de una documentación en video que el artista inicio en diciembre de 2015, cuando los gobiernos de Cuba y Estados Unidos anunciaron el comienzo de la normalización de sus comunicaciones diplomáticas, y una fiebre de banderas estadunidenses invadió todo el país. En ropas, calzados, bolsos, juguetes, artículos decorativos y pegatinas, la bandera penetró el ámbito de lo cotidiano, ganando en protagonismo.

Durante más de cincuenta años una de las bases políticas de la Revolución cubana ha sido la lucha contra el imperialismo. Se nos inculca como un valor y un deber hacia la Patria y a la humanidad. Sin embargo, la visita del presidente Barack Obama unida al momento de diálogo que, sobre todo, durante su gobierno pareció cultivarse entre las dos naciones, ha provocado impresiones contradictorias entre los cubanos. Para unos, todo cuanto ha sucedido constituye una pérdida de un referente de su visión política. Están los que han visto en ello una oportunidad de llevar a la mesa los conflictos y solucionarlos de una manera pacífica y provechosa en bien de ambos países, aunque se teme a la penetración cultural. En otro segmento de la población la seducción por el American way of life parece ser ciega, mientras que algunos, sin plena consciencia de que los símbolos, cualquiera que estos sean, no son inofensivos, usan las prendas y artículos que los incorporan que sus familiares y amigos traen de regalo del extranjero.

Esta obra revisa un fenómeno cuestionable que ha tenido lugar en los últimos dos años: la presencia de la bandera estadunidense en el entorno cotidiano del país. Siré conformo un archivo de novecientos clips de video filmados a partir de su tránsito por diferentes ciudades, junto a la captura fílmica de doce horas de permanencia de este símbolo en la embajada norteamericana en La Habana.

Para su presentación en el espacio galerístico, la obra se apropia de una de las piezas más conocidas del artista Jaspers Johns: Three Flags. En Three and One Flags el artista concibió tres niveles, como también hizo Johns. El primero, la bandera cubana pintada en la pared; el segundo, la enseña norteamericana que ondea en su embajada en La Habana; y el tercero, el empleo de dicho estandarte por los cubanos. Solo cuando el espectador se acerca a la instalación, ésta por momentos se activa -a partir de sensores de movimiento y de softwares-, colocándonos ante la realidad. La obra toma como referente la pintura, recontextualiza el símbolo y utiliza el video para generar una acción interactiva en la que el público juega a modificar la estructura visual de la obra. La impresión que produce la secuencia de imágenes permite tomar conciencia de la magnitud del fenómeno y de su impacto en la cultura cotidiana.

 

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